Sufres, no eres feliz,
te agobia la aflicción.
¿Y esto es vida?, te dices.
Jesucristo es el único que ha dado
explicación y sentido
al dolor y a la tristeza humana.
El sufrimiento purifica y despega,
expía y perfecciona,
redime y nos levanta a la resurrección.
Tan sólo la esperanza y el amor a la cruz
dan sentido al dolor.
