Agavilla los mejores recuerdos de tu vida;
ponlos al aire fresco de tu memoria
y acarícialos
como se acarician las rosas.
No renueves la herida
evocando la amargura
de tormentos y pesadumbres pasadas.
Los sinsabores pretéritos
ensombrecen el alma y la mirada
y hay que sobrevolar
por encima de los espinos ya lejanos.
Rememora tus días felices.
