¿Sabías que el Padre Gago jamás habló mal de nada ni de nadie?

Nunca salió de su boca una crítica hacia nadie, ni un reproche hacia aquellos que pudieron herirle con sus hechos, silencios o palabras. El Padre Gago nos dejó escrito: “El mal que te tropieces, excúsalo con noble disimulo.” (Nuevas Miniaturas 064).

Cuenta una colaboradora de Radio Popular de Pamplona que cuando dirigiendo la emisora, el Padre Gago tenía que corregir alguna situación o reconvenir algún comportamiento, el interpelado nunca se sentía cuestionado, sino asistido y apoyado para mejorar. En otra ocasión escribiría: “Si no puedes elogiar, ¡enmudece!” (Miniaturas Inéditas 038).

Encarnando el amor del que nos habla San Pablo en la primera carta a los Corintios, el Padre Gago “no tenía en cuenta el mal recibido. Todo lo disculpaba, todo lo creía, todo lo esperaba, todo lo soportaba.”