¿Sabías que el transistor fue su fiel compañero hasta el final de sus días?

El Padre Gago, como buen dominico, fue por encima de todo un “predicador” que acreditaba la voz de su palabra con la nobleza de su vida. La radio fue su gran “púlpito”, sobre todo la COPE, que él hizo grande. Cuando la enfermedad le apartó de los micrófonos, el transistor era el cordón umbilical que le mantenía unido a la radio, y lo describió como “ese aparato que me conecta con el mundo y el vecindario, me acompaña horas y horas y hace llevadera mi soledad y me informa al momento de cuanto sucede cerca y lejos”. Y da gracias a Dios “porque me llena las noches sonámbulas con su continuo hervor de vida, me acorta las vigilias y me predispone a la primera oración de la mañana” (“Gracias, la última palabra”).