¿Sabías que estaba muy orgulloso de ser dominico?

Ser dominico lo llevaba en el ADN. A los diez años les dijo a sus padres que quería ser dominico y así fue. Él escribió: “Nunca podré agradecerte, Señor, de forma adecuada el don de pertenecer a la Orden de los Predicadores en la que has puesto a mi alcance maestros y profesores sobresalientes, hermanos fenomenales de vida y trabajo apostólico, medios suficientes para ampliar mi formación en otras áreas y disciplinas para mejor servir a la Iglesia, ámbitos de libertad para una mejor maduración de mi personalidad, vida conventual amable y fraterna donde sentirme acogido, respetado y querido y atendido cuando la enfermedad se fijó en mí”( “Gracias, la última palabra”). Si de algo estaba orgulloso el Padre Gago era de ser sacerdote, dominico y de y su familia.