¿Sabías que le emocionaba rezar el “Padrenuestro”?

El Padre Gago era un hombre de oración. La oración litúrgica y el rezo del Rosario estaban entre sus preferencias, pero el “Padrenuestro” era para él la madre de todas las oraciones. Y sobre el “Padrenuestro” escribió: “Ser hijos de Dios nos permite llamarte “Abba”, Padre, y solo con pensar tamaña grandeza suscita en el corazón un vértigo formidable. A fuerza de creer en tu Palabra, te voy creyendo, a fuerza de sentir repetido en mi corazón tu nombre, Padre, voy sintiéndome hijo sin dudas ni temblores. De esta manera, poco a poco, hace tiempo que ya me resultas familiar. Te confieso, Dios inmutable y misericordioso, que así me encuentro sencilla y humildemente feliz” (“Gracias, la última palabra”).