Imponente es la hermosura
de la naturaleza enfurecida:
el mar encrespado,
la tierra en temblor,
el huracán furioso,
la lluvia incontenible.
Hermosos, pero crueles.
Hermosos son también,
los elementos de la naturaleza
en apacible bonanza.
Prefiramos la serena belleza
de la calma y la mansedumbre,
de la suavidad y la templanza.
Son hermosos y no son destructivos.
