Miniaturas Inéditas 20

Muchos nos proclamamos hombres de bien,
porque no hay sangre ni violencia,
tortura o extorsión en nuestras manos.

El hombre de bien es, sin embargo,
mucho más que no herir o difamar.

El bien es permanente,
activo, generoso,
abierto, universal.

En las grandes acciones,
en los pequeños gestos,
en el talante habitual,
en el trato sencillo,
en palabras y acciones.

Siempre y con todos,
hombres de bien.

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