Miniaturas Inéditas 62

Qué hermosa reacción la gratitud.
Qué respuestas tan gratas al más leve favor.
Qué contento se va aquél,
a quien atento recibiste.

Que no cerremos con puertas de egoísmo
al corazón en el que cabe todo el mundo.
Que no piden otra cosa que un oído
y unos ojos atentos;
una mano animadora,
o una palabra de aliento y comprensión.

Si brindamos ayuda,
veremos la impagable sonrisa de la gratitud.

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