Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios,
volveos a buscarlo con redoblado empeño.
Jamás rechaza a nadie,
acoge a quien a Él llega,
perdona y vivifica.
Espera tu regreso
y, sólo nos exige,
leal y apasionado seguimiento.
Dios no estorba,
en la vida del hombre que aspira
a serlo íntegramente.
