San Francisco de Asís
Amó al hermano sol,
a la tierra, al agua, al lobo.
Amó la pobreza, la sencillez, la inocencia.
Amó al pecador,
al santo, al rico, al pobre,
amó a Dios.
Y sobre todo, amó a Dios.
Y porque le amó tanto,
amó todas las cosas.
No hubo otro misterio,
otro prodigio,
en la vida de San Francisco de Asís.
Hoy está frente a ti.
Mírate en su figura envuelta
en el tosco sayal de transparencia.
