La riqueza de un pueblo son sus hombres.
Los niños, el tesoro real de la familia.
Los pueblos que envejecen sin relevo,
las familias que recortan sus brotes
empobrecen su vida у su futuro.
Muchos niños posibles
se agolpan a la puerta de la vida
esperando el amor generador
de jóvenes parejas
que demuestran con su fecundidad
la gratitud por la vida que ellos recibieron
como signo у señal del verdadero amor.
