El que esté limpio de pecado
que tire la primera piedra.
Y el índice acusador
se pliega avergonzado
porque sabe y siente en su propia mano
la ruindad de sus acciones.
No hay mano ni corazón inmaculados
en el brazo o en el pecho de los hombres.
Si quieres alcanzar misericordia
has de ser comprensivo y bondadoso
como el agua bautismal que a todos limpia.
