«Es fuerte el amor como la muerte,
es centella de fuego, llamarada divina;
las aguas torrenciales no pueden apagarlo
ni los ríos lo anegan».
No hay fuerza tan tenaz
ni fuego tan ardiente;
no hay torrente ni rayo
que puedan desgajarlo.
El amor es potente, eficaz y vigoroso.
Si amáramos así, como es posible amar,
El mundo emularía al mismo cielo.
