Camina con cuidado,
pisa suavemente,
que es sensible la piel de tus hermanos.
Que tus pasos, en el ambular diario,
sean pausados, silenciosos.
Nadie debe sufrir el atropello
en el cruce constante de la convivencia.
Sin ruido y sin voces,
sin botas claveteadas ni pisar violento
debe ser tu caminar por donde vas.
Que tu casa esté alfombrada
para que nadie se sienta herido.
