Cuando te llamen, acude;
cuando te pidan, concede.
Que si eres tú quien se acerca
o quien extiende la mano,
te gusta encontrar respuesta,
acogida y atención.
Mal consejero
es el egoísmo;
mala compañía
la soberbia.
Se amable y generoso,
manirroto para el bien y la condescendencia.
