Estés donde estés y vayas donde vayas
sé pacifico, benévolo y amable.
La mejor contención contra la ira
es un hombre, una mujer, serenos,
capaces de desvirtuar
la furia y la rabia desbordadas
de alguien que ha perdido el dominio de sí.
Como el mar encrespado
se amansa en espuma frente a la roca firme
así se desvanece la iracundia
si encuentra un corazón en mansedumbre.
