Maltratamos la tierra, el mar, el aire.
¿Qué respuesta nos dan?
La tierra, año tras año,
desparrama sus frutos;
el mar nos regala sus mudas criaturas;
el aire se renueva cada noche
y amanece transparente, oxigenado.
El mar, la tierra, el aire
nos tratan como a parte de la naturaleza.
¿Por qué ha de ser el hombre,
precisamente el hombre,
quien arruine los campos,
las playas y el espacio?
Respetemos el mundo en que vivimos,
con amor admirado ante su belleza.
