Eres una pequeña llama
en el cerco de oscuridad que te rodea.
Ilumina tu entorno
con palabras abiertas,
con el aliento de tu comprensión.
Cuanto más tenebrosa
sea tu cercanía,
más esbelta y ardiente
debe ser tu presencia alentadora.
Expande la calidez y el vivo abrasamiento
de tu mirada y de tu simpatía;
que allí donde estés tú
se levante la hoguera de tu graciosidad.
