Si buscas a Dios estás en su camino;
camino que es preciso recorrer
con la humildad descalza,
con la simplicidad del niño
que confía en su padre
sólo por ser su padre.
Ni la sabiduría ni el puro raciocinio
te llevarán a Él.
Lo encontrarás, en cambio,
si logras despojarte
de la altivez y la jactancia
de quien pretende
ahormar a Dios en su corta razón.
