Nuevas Miniaturas 228

Dios te ha enseñado a amar
y has aprendido.

Antes de balbucir una palabra
amabas sin saberlo.
Día a día
ensanchabas el corazón.

Y es que hay que amarlo todo,
especialmente al hombre
y a este sin excepción.
También al enemigo, al depravado,
al infame, al maldito.

Y esto
por una razón irrebatible:
Dios los ama.

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