Miniaturas Inéditas 34

Desconfía de las habladurías.
No des crédito a las maldades
que te cuentan.
No creas de ligero, cualquier chisme.
Que hay mucha liviandad y ligereza
en el hablar mal del prójimo,
en tiznar sus espaldas
con la murmuración y la maledicencia.

No entendemos el oficio de los chismosos,
pero nos divierte y complace sus chirlerías.
¿Quién les ha dado carta de intromisión
en las vidas ajenas?

Dejémoslos solos en su bajo oficio.

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