Por una pena ligera
recibirán grandes favores,
porque Dios los probó
hallándolos dignos de Él.
Al tiempo de la recompensa,
– dice la Escritura Santa –
brillarán como chispa en los rastrojos.
Hay que saber esperar.
Nunca la recompensa al sufrimiento,
es inmediata o pegada al dolor.
Pero nada es estéril o baldío.
Como el oro se prueba en el crisol
y ha de pasar por el fuego incandescente,
así la vida de los hombres.
Si sabes esperar fuerte y humilde,
brillarás como chispa en los rastrojos.
