Una es la entrada a la vida para todos.
Idéntica la salida.
Pobres o poderosos nacen de igual manera
y de igual manera mueren.
La vida que cada hombre trace
para vivirla alegre y constructivamente,
es lo que diferencia a las personas
y lo que determina su final y su presencia.
No son sustanciales las diferencias.
Pues lo que envidiamos de los que parecen
disfrutar sin límite,
es pasajero y mezclado de acíbar.
La vida sosegada y recta es lo que cuenta.
