Un charco, una fuente у la libertad.
Y, en medio, el hombre
atraído por lo turbio y por lo transparente,
obligado a escoger porque beber es preciso.
Mas la sed no se sacia con agua estancada,
que se calma con el chorro claro
de verdad, honradez, nobleza y dignidad.
Entre el charco y la fuente, la fuente.
