Mala cosa es creernos infalibles,
sentirnos tan seguros
que pensemos estar siempre en lo cierto.
Así se forman los hombres obstinados,
los hombres orgullosos, fanáticos, tozudos.
Nadie tiene la verdad en exclusiva
ni el acierto nos acompaña siempre.
Por eso es necesario
hacer autocrítica de nuestra vanidad,
de la seguridad en que nos engreímos.
También tú te equivocas, como yo.
No te muestres infaliblemente seguro.
