¿Qué tienes que no hayas recibido?
¿La vida? ¿el pensamiento?,
¿la libertad?, ¿el corazón?,
¿el alma inmortal?
¿la amistad?, ¿el cariño de los hijos?
Lo esencial, lo duradero
es regalo de Dios que te demuestra
su amor creativo, fecundo у generoso.
Por tanto, alguna vez,
elevemos con sencillez el alma agradecida
у miremos a Dios
como el niño contempla, sin temores,
el rostro complacido de su padre.
