Si estás haciendo mal alguna cosa,
si te sientes tentado a la ruindad,
no te parapetes en el mal circundante
que puedas observar cerca de ti.
Allá cada cual con su conciencia.
Tú tienes la tuya,
como norma inmediata de actuación
y de comportamiento.
Condúcete por el camino recto,
aunque veas a otros circular
por atajos sinuosos.
Sé tú mismo.
