El insulto y la descalificación
son el argumento de los incapaces.
El raciocinio y la demostración
son, por el contrario,
el instrumento de los inteligentes.
En la contrastación de las ideas
y en la defensa de las opiniones,
sólo la razón y las razones
son el arma adecuada
a la condición de seres racionales.
No te descalifiques con el insulto
o con el improperio.
