La no violencia
¿qué es, sino la mansedumbre
que Jesús predicó?
No es cobardía, ni pusilanimidad.
Es firmeza de espíritu,
confianza en el bien y en su valor.
San Pablo lo explicaba a los cristianos:
«Nos insultan, nosotros bendecimos.
Nos persiguen, nosotros lo aguantamos.
Nos difaman, nosotros respondemos
con bondad comprensiva».
No hay ira ni agresión que se resista
al gesto magnánimo,
a la actitud serena.
Sed mansos y humildes de corazón.
