Quien tiene autoridad en la familia,
en el trabajo, debe ser respetuoso,
magnánimo y amable.
Que la autoridad no ha de ser
agria o despótica.
Que la dignidad de la persona,
está por encima de organigramas de empresa.
Incluso, en la estructura familiar.
Tener autoridad es un servicio,
no un privilegio para humillar
o avasallar al prójimo.
El que sea el primero entre vosotros,
hágase servidor. Hágase el último.
