No te arruinarás por abrir las dos manos
a las necesidades apremiantes
de los indigentes.
Pues la tendencia a guardar
y a disfrutar en solitario
de tus bienes y posesiones,
es demasiado fuerte,
como para que te sorprenda la ruina
por ser generoso y liberal.
No puedes acudir a todas las llamadas,
pero sí a responder a más de dos.
Siembra con soltura y alegría
en el extenso campo de la pobreza.
