Si tu corazón es un volcán furioso,
¿cómo esperas que florezcan
las rosas en tus manos?
Llena tu corazón
de tierra mullida y fértil:
bondad y mansedumbre,
benignidad, dulzura y dignidad.
Florecerán las rosas
en palabras y gestos,
con solo abrir la boca
y apuntar la sonrisa.
