Miniaturas 022

La permisividad ha desmochado
los árboles enhiestos,
plantados y arraigados
en la fértil hacienda de la conciencia humana.

«Vale todo. No hay norma. Somos libres…»
decimos
por amparar el cómodo rodar sin compromiso.
Apenas se defienden los primeros principios,
la clara distinción del bien у del mal
que definen la pauta de la recta conducta.

En el hondón del alma, sin embargo,
se agitan claramente
las ramas que susurran
la voz insobornable de la propia conciencia.

 class=