Se nos llena la boca al mencionar
la dignidad humana. Y no pensamos
en la torpe y pequeña alevosía
que con frecuencia cometemos con los otros:
la oculta zancadilla о el desprecio,
la humillación о el bulo malicioso,
la fría indiferencia ante el problema ajeno
о el ruin abuso de la amistad.
La dignidad es pieza indivisible
que, por poco o por mucho, se resiente.
