En el trato del hombre con el hombre
ha de prevalecer, a toda costa,
por encima de todo, la sinceridad.
Que sepa todo el mundo
que tu palabra es exacta traducción
de tu pensar y de tus sentimientos.
Que no exista doblez.
No haya doble baraja
en el ameno juego
de tu conversación о de tu trato.
Tallarás, día a día, verbo a verbo,
la auténtica escultura de ti mismo.
