Miniaturas 031

Devolver bien por mal:
he aquí la impensable consigna
que sólo Jesucristo se atrevió a proclamar.
Más no es tan impensable
cuando eres tú quien esa paga esperas.
Quieres que te perdonen, que olviden tu ruindad,
que no se vuelva a hablar de tu equivocación.

Si eso es lo que prefieres
piensa que los demás desean eso mismo:
recibir bien por mal.

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