Miniaturas 037

Al principio creó Dios cielo y tierra.
Las tinieblas cubrían el abismo
y soledad y caos era la tierra.
Mas, por encima,
el Espíritu de Dios aleteaba.

Si miramos en torno, nos parece
que soledad y caos predominan
en esta tierra por siglos cultivada.
Olvidamos quizás que aún aletea,
callada y mansamente,
el Espíritu de Dios sobre nosotros.

¡Qué distinta visión, qué otro entendimiento
tendríamos del mundo y de los hombres
si alzáramos la vista
hacia la muda Providencia de Dios!

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