Miniaturas 046

De tanto hablar y hablar, nos atenaza
una fuerte afonía.
Ya ni en sueño callamos.
Sin embargo es más grave la mudez
de quien no habla jamás
con su Dios que en alma espera у calla.

Hermanos, orad, que Dios merece
un poco de atención, correspondencia,
el saludo filial, diálogo sencillo
de quien sabe que todo pende de Él.

Rezar es conversar sencillamente
con Dios en quien vivimos y existimos.

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