Miniaturas 112

El hombre está pendiente de múltiples negocios.
¡Tiene tanto trabajo, tan graves preocupaciones…
que cuando llega a casa, olvida dar el sueldo
de amor у de caricia
a los que con él forman la vida familiar!
Nos vamos olvidando del principal deber:
llenar, no de dinero; de amor el propio hogar.

La perfección humana, la paz realizada
se basa en el amor. Y este amor
se siembra y se recoge, hora a hora,
tras la puerta de casa, entre los tuyos.

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