Miniaturas 148

Desde que Dios sufrió en su carne humana
el hambre y la fatiga, el dolor y la muerte,
ya tiene sentido el sufrimiento.

Si compartió pobreza y estrechez,
algún valor tendrá la cruz de cada día.
El profundo misterio de todas las heridas,
la insondable pregunta de todas las angustias,
el silencio rotundo de todos los dolores
se iluminan у aclaran sólo frente a una Cruz
de la que rebrotó redención y esperanza.

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