Ni una mala palabra, ni un mal gesto,
ni un pensamiento ruin, ni un duro sentimiento.
Que el mal todo lo empaña,
lo desfigura todo, lo pudre у envenena.
Estamos construidos
para el amor y la benevolencia,
para la comprensión y la cordialidad,
para el perdón у el respeto,
para dar alegría у compartir quebrantos.
«Amaos mutuamente, como Yo os he amado».
