La sonrisa derriba las barreras
y abre los brazos de quien te ve risueño.
Para que sea genuina la sonrisa
no basta hacer la mueca artificiosamente.
La sonrisa es el balcón del alma
que se abre tan sólo
cuando dentro de ti anidan y florecen
el sentir bienhechor y el pensamiento limpio.
La sonrisa es la firma del alma bondadosa.
