Adviento
Siglos llevaba el hombre esperando un mesías:
un misterioso ser a quien se reclamaba
como al gran Salvador.
Era fuerte y oscura la esclavitud у la ceguera.
A fuerza de esperar
se cansaron los ojos
de quienes oteaban la luz y la esperanza.
Llegaron los profetas.
Gritaron la certeza de un hombre redentor.
Y llegó suavemente.
Y fue más, mucho más
que un hombre gigante у poderoso:
fue Dios y hombre a la par.
Jesús tomó la carne y la túnica humana
у nació entre nosotros para recuperar la luz.
Emanuel fue su nombre. Y significa
—nada más, nada menos—
que Dios entre nosotros.
Aquí está renacido у palpitante,
invitándonos a entrar en su evangelio.
