Adviento
El anuncio era fantástico: ni más ni menos
que la revolución de la paz.
Desde Abel hasta hoy mismo
vienen los hombres sangrando violencia у egoísmo.
Para limpiar la tierra de trincheras
era preciso un milagro
que sólo Dios podía hacer.
Así lo anunció:
«De las espadas se harán rejas de arado
у de las lanzas, hoces.
Arderá en el fuego la bota del soldado
y los brazos del hombre
sólo se alzarán para el abrazo.
Y este inmenso milagro
vendrá de la mano de un niño
que conocerá el frío y la pobreza:
Jesús, el que en Belén, nació
para volver a confiar
en que aún es posible el amor entre los hombres.»
