Sin ira. En cualquier caso, sin ira.
Que nada ni nadie es tan fuerte
como para romper tu calma y tu templanza.
El alma gobierna sus potencias.
Y potencia es poder, fuerza y dominio.
Ninguna situación, prevista o repentina,
es capaz de avasallar el equilibrio
que, hora a hora, conquistas con esfuerzo.
Por encima de todo, tu templanza.
