Nuevas Miniaturas 074

La Palabra de Dios es la semilla que,
aunque fecunda y vigorosa por sí sola,
sólo florece y fructifica
según las condiciones del terreno.

Si tu alma es de roca berroqueña
o un pedregal de tropiezo,
no arraigará en ella la Palabra.

Cultiva el alma, espónjala.
La verdad del Evangelio hará el resto.
Pero hay que roturar,
golpear con la azada el alma toda.
Un surco cada día. Florecerás en bondad.

 class=