«Aunque crezcan vuestras riquezas
no les deis el corazón».
Si el deseo te avasalla,
si tus bienes te dominan
serás su esclavo.
Estarás atado y encadenado,
desazonado y ansioso
porque nada es tan incierto
como la veleidosa fortuna.
Dos cosas habrás de hacer para ser justo:
trabajar honradamente
y compartir lo que tienes.
