Nuevas Miniaturas 124

Desde el aire, en un vuelo
en el que el hombre se siente inseguro,
¡qué pequeñas se ven las ciudades,
los caminos y las granjas!
No se ven las fronteras
ni se divisan las lindes
que separan al hombre
y lo enfrentan con el otro.

¡Cómo se desvanecen y relativizan
las ambiciones y los egoísmos!
En cuanto aterrizamos,
volvemos a nuestras ruindades y egoísmos.

Es bueno ver las cosas «desde arriba».

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