Nuevas Miniaturas 159

Nos suben a la boca, con frecuencia,
reproches, palabras agresivas
por cualquier contrariedad o disidencia.
Con ello enturbiamos
el sosegado manantial
de la vida familiar
o del grupo de amigos.

¿A qué conducen
los exabruptos, los gritos y las discusiones?
A romper el cristal transparente
de la convivencia amable.
Nunca resuelven nada,
amén de no ser justas,
esas palabras ofensivas o humillantes.

Controla tu voz y tus acentos.

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